Cuando navegas; te haces uno con la nave. Manejas brújula, mapas, timón…Haces que el barco sea barco y ese barco te lleva. Lo mismo sucede con la vida. Cuando la navegas: los objetos, el Universo, tu mente, tu cuerpo; son partes de ese barco. El cielo, el agua y la orilla; se convierten en sus accidentes circunstanciales. Sin caminante no hay camino. En tu embarcación de vida, puedes realizar el viaje del héroe, que es el de quien opta por seguir su auténtico destino. Si hicieras todas las cosas de que eres capaz, quedarías asombrado. Eres el camino, el santuario y su peregrino; eres las velas que salen al mar
lunes, 25 de mayo de 2009
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